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Hypermotard 1100 S 2008

Domando la fiera Hypermotard 1100 S

Una imagen se repite con insistencia y golpea con fuerza mi cerebro nada más bajarme de la Hypermotard 1100 S, la imagen de todo un icono genuinamente americano, la de un cowboy. Como si de un rodeo se tratara, la sensación que hierve por dentro es la de haber doblegado una bestia tras una dura pelea, una disputa incruenta en la sobre el asfalto, mi capacidad de pilotaje se ha retado frente a las prestaciones y carácter de una Ducati muy especial.

Al final no he terminado en la arena, o en este caso sobre el asfalto, pero lo cierto es que este purasangre no es fácil de doblegar. No se trata de una bestia con instinto asesino, más bien es una máquina tozuda que requiere mano firme para ser llevada por el camino deseado. Un esfuerzo no exento de atractivo.

Lo cierto es que la primera aparición de la Hypermotard se remonta ya a unos tres años y no precisamente como un modelo definitivo, sino como un prototipo de salón. Una chica bajo los focos con la intención de atraer todas las miradas, ¡y vaya si lo hizo! Hasta el punto de que los responsables de aquella exhibición decidiesen materializar el sueño en un modelo de serie.

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    La traducción final de aquel ejercicio de diseño tuvo dos interpretaciones, la Hypermotard 1100 » a secas» y la versión «S», ligeramente mejor dotada. Esta segunda versión algo más sofisticada, es la que hemos tenido la suerte de probar.

    Hypermotard 1100 S: Más alla del Supermotard

    Siempre un tanto diferente, la marca de Borgo Panigale ha querido explorar territorios más allá de la disciplina supermotard, entrando en una región de escasa «densidad de población». Aparte de la KTM Supermoto 990 o de la BMW HP2 poco más se puede comparar a la Hypermotard de Ducati.

    Sus líneas esenciales son simples pero trazadas con la maestría propia del diseño italiano, rayando en este caso el minimalismo. Como podrás ver en las fotos, la italiana viste rojas galas para seducir a un público casi, casi, entregado de antemano, aunque para la temporada 2008 también contará con una decoración completamente negra.

    Repasemos su anatomía: Su mirada fija en un rostro que recuerda al pato Lucas con ese guardabarros elevado, perfilando el frontal, y un manillar adornado con unos retrovisores de peculiar disposición, forman un conjunto homogéneo con los protectores de manos.

    Dando un nueva vuelta de tuerca al diseño más futurista, los gurús del proyecto Hypermotard decidieron aportar unas gotas de originalidad con un nuevo concepto de retrovisores plegables, con cierto, aunque lejano aire, al diseño de los modelos de campo. Como un apéndice retráctil de los paramanos, abiertos permiten una buena visión trasera pero incrementan notablemente la anchura total del conjunto y plegados, dejan a la Ducati con un estilo más recogido, «lista para el ataque«. Pero eso no es todo, los protectores integran en su carcasa los intermitentes dotados de leds, una ubicación no tan extraña a estas alturas.

    Detalles interesantes son también su manillar de sección variable sobre el que se localizan bombas radiales para frenos y embrague, y levas de frenos y embrague ajustables, además de un cuadro de instrumentos completamente digital. La pantalla se despliega a base de menús controlados desde un pulsador situado en la piña izquierda y puede mostrar desde un tacómetro de barras progresivas hasta los dígitos que indican la velocidad. Otros datos que aparecen en el display son el cuentakilómetros, reloj horario, temperatura de aceite, nivel de batería, disponibilidad de combustible, intervalos de revisiones, diagnóstico de la inyección y ya rizando el rizo, tiempos por vuelta, función de apagado automático de luces después de 60 segundos con la llave insertada y función de bloqueo.

    Si pensabas que eso era todo te equivocas, la Hypermotard está provista de preinstalación para el Ducati Data Analyser (DDA) o lo que es lo mismo, un sistema de adquisición de datos, aunque claro, semejante grado de sofisticación requiere un desembolso extra ya que la marca ofrece una llave de memoria y el software necesario como accesorios de la línea Ducati Performance.

    El asiento se une suavemente al depósito y ofrece un amplia superficie sobre la que moverse y variar la postura de conducción, con una altura de 845 mm., que no pone en aprietos al más común de los mortales; en tanto que el colín se remata con un pequeño conjunto de piloto (iluminado con leds) cubierto por unos pequeños asideros para el pasajero.

    De todos modos y a pesar de disponer de asideros y unas estriberas no excesivamente incómodas, no será muy habitual rodar acompañado en un modelo que invita precisamente a una conducción «de ataque».

    Como guinda que corona el pastel la 1100 S ofrece unos ligeros toques de «carbono» que confirman ese estilo exclusivo; matices que se localizan en los protectores de las barras de horquilla, parte del guardabarros delantero o el remate del colín.

    Hypermotard 1100 S: Garantía de ataque

    Precisamente para «atacar» con todas las garantías, resulta imprescindible un cuerpo atlético y de eso, la marca de Borgo Panigale sabe un rato, sólo hace falta echar un vistazo al bastidor multitubular Trellis, una estructura de acero tan ligera como sólida que proporciona gran parte de la esencia de Ducati y que en este caso va acompañada de un soberbio basculante monobrazo de aluminio.

    La distancia entre ejes, que no pasa de 1.455 mm. y el ángulo de dirección de 24° conforman unas geometrías que sin llegar a ser extremas, proporcionan una gran rapidez de reacción.
    En el caso de la versión que nos ocupa, la «S», las suspensiones han sido ligeramente mejoradas, en un caso dotando las gruesas barras de la horquilla Marzocchi (50 mm.) de un recubrimiento antifricción de nitruro de titanio, mientras que el amortiguador trasero pasa de ser un Sachs a lucir el amarillo y azul de Öhlins; evidentemente ajustable en todas sus vías, al igual que la horquilla.

    Bien cubierto el apartado de suspensiones, centramos ahora la atención en los pies de tan «ligera» criatura (180 kilos en seco). Aquí encontramos llantas de aleación ligera que en esta versión S son forjadas, aunque de idénticas medidas, perfectas para encajar neumáticos en medidas 120/70-17″ y 180/55-17″.

    Respecto a la frenada, la Hypermotard tampoco anda escasa y menos aún la versión que nos ocupa. El caso es que la S sigue confiando en discos delanteros de 305 mm. aunque la pinza radial que los muerde pasa a ser monobloque en este caso. Detrás todo se mantiene igual a la versión básica, disco de 245 mm. con pinza de doble pistón.

    Si ahora centramos la atención en la mecánica de la Hypermotard, verás que no se trata de una elección fortuita, es cierto que Ducati dispone de propulsores mucho más potentes y evolucionados, sin embargo el estilo y las maneras de esta supermotard no requieren, ni de mayores sofisticaciones, ni de más potencia que los 95 caballos de esta planta, similar a la utilizada por la Multistrada 1100 DS.
    Una potencia máxima que se alcanza a un régimen de 7.750 r.p.m. y que va en conjunto a un par motor de 10,5 Kgm a 4.750 vueltas.

    El clásico bicilíndrico en L con distribución desmodrómica y culatas de dos válvulas cuenta con un empuje infatigable y una entrega de par tremenda desde la primera pistonada. Otra cosa será controlar todo ese caudal de energía sobre todo en marchas cortas y acelerado con decisión.

    Como ya sabrás, esta mecánica se refrigera por aire, aunque cuenta con la asistencia de un pequeño radiador de aceite, dispone de doble encendido con dos bujías por cilindro y se nutre gracias un sistema de inyección electrónica con cuerpos de 45 mm. Como buena Ducati, la Hypermotard confía en un embrague en seco que ha aumentado el coeficiente de roce de los discos, con la consiguiente reducción de carga en estos elementos. El cambio es de seis velocidades y los engranajes de la transmisión primaria han sido desarrollados y aligerados.

    Finalmente, el escape, un 2-1-2 que sale en posición elevada bajo el colín, ayuda a cumplir con la Euro 3, gracias a estar convenientemente catalizado, y le otorga ese sello tan característico.

    El resultado de toda esta combinación es una máquina que no termina de ajustarse al cien por cien a lo cánones ortodoxos del supermotard. De hecho su estilo de pilotaje se acerca mucho más a una deportiva convencional que a una máquina de manillar ancho.

    La posición a bordo es un tanto extraña al principio, con el cuerpo muy adelantado, aunque con suficiente espacio para moverse longitudinalmente. Se llega bien al suelo pero las estriberas parecen colocadas justo en la vertical de las piernas lo que se traduce en una ligera incomodidad para acertar a colocar los pies.

    Hypermotard 1100 S: Amante de curvas

    Una vez en marcha y circulando en un medio urbano descubres que los retrovisores son completamente inútiles en ciudad, y es que aumentan tanto la anchura de la moto que a la primera de cambio los has golpeado contra el vehículo de al lado y se pliegan solos; posición que finalmente optas por dejar. Por otra parte, el bicilíndrico se nota encogido en este entorno, le cuesta respirar a gusto y ves como sube de temperatura rápidamente. Sólo cuando te abres a vías más rápidas se estira con soltura y se deja llevar. En general es el tipo motor Ducati que necesita «guerra», y sin tener que llegar a girar muy alto, ya es capaz de entregar buenas dosis de emoción. Entre las 4.000 y 8.000 vueltas dispone de todo su potencial y es en carretera donde lo podrás exprimir a gusto. Aun así el desmo no deja de ser un motor rudo y con un cambio duro y no excesivamente preciso, de forma que requiere marcar bien las marchas.

    En carreteras de montaña, su «ecosistema» natural, salen a relucir otros detalles, como por ejemplo un bastidor muy rígido, excesivo en determinadas situaciones y unas suspensiones de tarado original muy duro, tanto que el conjunto comienza a funcionar bien cuando el ritmo de conducción es elevado. Es la típica moto que mejora a medida que el ritmo se acrecienta.

    Los frenos son muy potentes y se dosifican bien, aunque para un modelo de calle quizás va sobrada, tanto que en las típicas frenadas imprevistas puedes llegar a bloquear la rueda delantera y deslizar de forma involuntaria. Cosas del carácter latino.

    Precio de la Hypermotard 1100 S

    En definitiva, una máquina exigente de la que puedes extraer mucho si la colocas en un entorno adecuado y eres capaz de imprimirle el ritmo que ella misma te reclama. Una auténtica moto made in Bologna que se cotiza a 13.995 euros.

    Galería de Imágenes de la Hypermotard 1100 S