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Triumph Speed Triple

Triumph Speed Triple R, la hija «R»ebelde

Llegué al circuito de Jerez alrededor de las 8 de la mañana, con extrema puntualidad británica, como no podía ser menos, y lo cierto es que hacía bastante frío. Era una de esas mañanas en las que montar en moto no es que apetezca mucho…

(Javi Valera desde el circuito de Jerez) Llegué al circuito de Jerez alrededor de las 8 de la mañana, con extrema puntualidad británica, como no podía ser menos, y lo cierto es que hacía bastante frío. Era una de esas mañanas en las que montar en moto no es que apetezca mucho. La ligera niebla que cubría el circuito poco a poco fue levantándose, y estando en Jerez, las ganas de rodar van creciendo ¡¡por momentos!! Tras dejar la maleta con mi equipación, crucé uno de los boxes para pasar al pit lane y de pronto, una sonrisa se dibujó en mi cara. Una hilera de Triumph Speed Triple R relucientes estaban esperando, todas con sus calentadores conectados y listas para rugir.

Al ser tan temprano tuve tiempo suficiente para observar la moto en detalle. Sus componentes son de máxima calidad y aunque estéticamente, la moto puede gustar más o menos, no se puede negar que llama la atención; su manillar de aluminio en color negro te invita a probarla, a descubrir nuevas sensaciones… Ahora ya sólo quedaba ver qué tal iba en pista, ¡¡ahora sí que tenía ganas de rodar!!

Antes, si me dejáis, os hablaré un poco de la parte técnia de una moto cuyo modelo base, la Triumph Speed Triple, llegaba al mercado el año pasado tras cuatro años de intenso desarrollo. Durante estos años, la vena racing de la marca británica salió a relucir, imagino que por la afición a las carreras tanto de los pilotos probadores, encabezados por Felipe López Córdoba (ex-piloto de velocidad del actual CEV, 24 horas, etc.), como por los propios encargados del proyecto, con Paul Taylor a la cabeza, una influencia que sin duda alguna se hace notar en la nueva Speed Triple R que hemos probado en Jerez.

© Javi Valera.
© Javi Valera.

La fórmula parece sencilla, una vez decidida la base del modelo comercial, se empieza con el desarrollo de su hermana «R», aunque esta «aparente» sencillez implica mucho, mucho trabajo. Para este proyecto nada mejor que contar con empresas especializadas en el desarrollo de material racing y que además, ya han colaborado en otros proyectos de la marca como la Daytona 675R. De esta forma, Triumph llamó a Öhlins para desarrollar de forma conjunta unas suspensiones específicas para este modelo.

Después de numerosas pruebas en circuito, las bases del trabajo estaban marcadas, así que los probadores de Triumph pudieron comenzar a trabajar en los reglajes de la moto y variar comportamientos internos, tanto de la horquilla Öhlins NIX30 como del amortiguador Öhlins TTX36, hasta dar con una puesta a punto que permitiera a la nueva Speed Triple R sacar a relucir todas su virtudes deportivas.

© Javi Valera.
© Javi Valera.

La información facilitada por los técnicos de Triumph y Öhlins apunta a que los muelles delanteros y trasero se han endurecido un 10% respecto al modelo estándar; también se ha trabajado en la fricción interna del amortiguador trasero para optimizar el trabajo entre el mismo y el basculante monobrazo, buscando trasmitir así mejores sensaciones e información al piloto. A estas suspensiones, desarrolladas específicamente para este modelo, le tenemos que sumar unas llantas de aluminio mecanizadas por la empresa PVM, también en exclusiva para Triumph.

Siguiendo el diseño y las indicaciones de Otto Fuchs, se declara un 20% menos de peso que las llantas de aleación, algo que se consigue al reducir el grosor de las pareces de la llanta, pasando de 4 mm a 2,5 mm. La reducción de peso en las llantas se nota especialmente en los cambios de dirección; al ser un peso no suspendido, cada gramo que consigamos rebajar se traduce automáticamente en una conducción más segura, y lo que es más importante, con menos inercias.

© Javi Valera.
© Javi Valera.

Respecto al modelo estándar, la nueva Triumph Speed Triple R cuenta con un 16% menos de inercia en la parte delantera y un 25% menos en la parte trasera. Seguramente, a la reducción de estas inercias ayuden los nuevos frenos firmados por Brembo, un conjunto compuesto por unas pinzas racing monobloque junto a discos flotantes de la misma marca en medida de 320 mm. Para poder trasmitir todas las sensaciones al asfalto, Triumph ha llevado a cabo todo el desarrollo de la moto con los Pirelli Diablo Supercorsa SP, lo que nos garantiza máximo agarre para poder exprimir al completo todas las cualidades de la parte ciclo.

A nivel de prestaciones del motor, Triumph declara la misma potencia que el modelo estándar: 135 CV. El único cambio a nivel mecánico es una nueva caja de cambios con nuevos árboles, selector, tambor y eje del selector. Los nuevos engranajes tienen cinco acoplamientos en lugar de cuatro, haciendo una caja de cambios más precisa y suave. En marcha te permite cambiar con más precisión, aunque no noté el cambio especialmente más suave que otras motos de la marca, imagino que necesitarían un poco más de rodaje para terminar de acoplarse bien, al fin y al cabo, de las motos disponibles en Jerez, ninguna superaba los 1.500 kms.

Una naked que en circuito se siente en su salsa

Jerez es una pista “rara», no tiene nada especial y lo tiene todo, es un circuito rápido pero no el más rápido, es técnico pero no el más técnico, no es complicado pero a su vez, es difícil sacar todo el potencial a la moto que pilotas. Lo que sí es cierto, y en esto coincidimos todos los pilotos, es que nos encanta pilotar allí, y es que después de terminar de rodar ya estas deseando volver.

Salimos a pista detrás de López Córdoba para calentar durante tres vueltas; la moto se nota ágil, muy ágil, y en las primeras frenadas tienes que tener cuidado hasta que te acostumbras al tacto y la contundencia del conjunto de frenado Brembo, me llegó a parecer hasta excesivo en estas primeras vueltas.

Después de calentar los neumáticos y parar en boxes para las últimas indicaciones, ya podíamos salir a dar gassss con ganas. La moto se nota muy eléctrica, el motor empuja bien desde abajo sin ningún tipo de bache ni entrada de potencia que te anuncie que tienes que cambiar de marcha, es tan eléctrico que en algunas ocasiones cortas encendido sin notar que ya estás a tope de vueltas.

Todo es fácil, la moto es ágil, los frenos ayudan mucho a la conducción en circuito, y la moto se detiene dónde y cuándo quieres siguiendo tus indicaciones de trazada sólo con la mirada. Los reglajes me parecieron un poco blandos de horquilla, sobretodo en el momento de soltar frenos con la moto tumbada, nada que no se pueda arreglar con unos reglajes a tu gusto. La potencia, aunque se hace notar, en ningún momento te pone en aprietos, su tacto de gasss es muy bueno, y con sólo tocarlo la respuesta se trasmite al suelo de inmediato.

Al no tener mucho peso delante, si sales acelerando fuerte de las curvas la moto tiene tendencia a levantar el neumático delantero, nada alarmante, sobretodo si eres de los que te gusta “gastar menos rueda delantera” que trasera. Si es así, te sentirás en tu salsa. El manillar ancho te ayuda a controlar esos excesos y su motor eléctrico te ayuda a mantener la rueda en el aire… las sensaciones son parecidas a las de las motos deportivas de la marca.

Durante la primera salida a pista varios periodistas con distintos niveles rodábamos en fila. La verdad es que no me sentía muy a gusto con el tarado de suspensiones, no tenía malas reacciones en general, pero el tacto me parecía demasiado “seco” y no muy amigo de improvisar, además de tener que ir adaptándome a la enorme frenada que ofrece la nueva Speed Triple R. Si te pasas, notas cómo la rueda trasera quiere despegarse del suelo.

Para la segunda salida a pista todo cambió, el ritmo fue mucho más alto que en la primera tanda y la moto se movía como pez en el agua. Cuando aprietas el ritmo las suspensiones trabajan perfectamente y el chasis ayuda a mantener la moto en la trazada, me hubiera gustado un poco más de distancia libre al suelo, en cuanto “te pasas” tumbando roza bastante la estribera, y aunque no es peligroso, sí es un poco molesto. Para la próxima versión y con una parte ciclo tan deportiva, creo que Triumph debería subir un poco las estriberas.

La moto protege lo justo, como extra se puede montar una pequeña cúpula. En la larga recta de Jerez pude ver varias veces los 240 Km/h, una velocidad máxima más que aceptable para una moto ¡¡sin carenado!!

Por cierto, Triumph también ha preparado una serie de accesorios para equipar la nueva Speed Triple R, accesorios que van desde unos silenciosos de la marca Arrow, que puedes sustituir directamente por los originales, a unos escapes completos, también de la marca Arrow, con sistema “low boy” 3 en 1 para uso exclusivo en circuito, aumentando la potencia en 4 cv y reduciendo el peso del original en un 70%. Estos dos sistemas de escape también se han desarrollado junto a Triumph y vienen con una nueva configuración de la ECU para sacar el máximo rendimiento con el mínimo aumento de combustible.

También podemos incluir como accesorio una cúpula, la quilla y colín a juego con el color de la moto, así como unas alforjas diseñadas exclusivamente para la nueva Speed Triple R, además de los indicadores LED que se pueden instalar en todos los modelos Triumph.

La Speed Triple R, al igual que sus hermanas en Triumph, vienen con la preinstalación del sistema TPMS que nos avisa de la presión de los neumáticos, un sistema que dispone de varios sensores y que nos avisa a través del cuadro de instrumentos en caso de que las presiones estén por debajo de la medida correcta.

La nueva Triumph llegará a nuestro país en dos opciones de color: negro Phantom metalizado y blanco Crystal. Lo cierto es que su estética no pasa inadvertida y su aspecto racing nos dice a las claras que no estamos ante una moto “de paseo”. Sus detalles en carbono ayudan a dar un toque de personalidad respecto a “su hermana estándar”, encontrándolos en el guardabarros delantero, las tapas del radiador, las cubiertas del depósito y los paneles de relleno. Personalmente me gustó el detalle del subchasis en color rojo, le da un aire agresivo a todo el conjunto.

Si estás pensando en el precio, la Triumph Speed Triple R costará 14.690 euros, 15.295 euros con ABS, casi 3.000 euros más que su hermana estándar, una inversión más que justificada por la calidad y cantidad de componentes de primera línea respecto a la Speed Triple.

1 respuesta a «Triumph Speed Triple R, la hija «R»ebelde»

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