¡Reto conseguido! El Camino de Santiago en TGB Express 125

© TGB España.

El Camino de Santiago no es precisamente el Rally Dakar, pero a veces la dificultad de las aventuras se mide por la cantidad de obstáculos que seamos capaces de añadirles.

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Así lo hizo José Mª Peña, que tras dos participaciones en la categoría de quads del Rally Dakar se planteó un nuevo reto: completar el Camino de Santiago con el vehículo más inapropiado posible. Peña planteó la idea a TGB España y, curiosamente, en TGB les encantó. Hasta el punto que proporcionaron 6 scooters a los aventureros para demostrar su dureza y fiabilidad. El reto, además, ha concluido con éxito.

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La aventura comenzó como suele ser habitual en Roncesvalles, antes del amanecer. Hasta la víspera las temperaturas en la península habían sido excepcionalmente cálidas, pero esa mañana los termómetros se situaron en los -5ºC. Al final del primer día, en el cuadro de las TGB figuraban 146 duros kilómetros.

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La segunda etapa comprendía realizar una auténtica maratón hasta Sahagún, aunque como todo transcurrió sin mayores problemas los aventureros consiguieron llegar hasta León, completando un total de 305 km. El tránsito por tierras riojanas, en caminos de parcelaria que transcurren entre viñas, no supuso ningún problema para los TGB Express 125.

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Al entrar en tierras burgalesas, en el ascenso al puerto de La Pedraja comenzaron las complicaciones, en parte a causa de los charcos plagados de roderas congeladas que dejaron el agua caída el día anterior. Por Atapuerca, los caminos continúan también en la edad Media. Las lajas y el helo no son buenos compañeros para los neumáticos de scooter.

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Los aventureros salieron de León con unos aterradores termómetros a -9ºC. Cursos de agua que normalmente se vadearían, ese día resultaban imposibles de superar a causa del hielo. La siguiente gran dificultad fue alcanzar el primer enclave gallego, O Cebreiro. Un poco más adelante, el hielo siguió haciendo de las suyas y algunas rampas en subida pusieron a prueba el estado físico de los aventureros y el embrague de las TGB Express 125, aunque al anochecer los aventureros estaban en Portomarín tras 222 kilómetros.

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La última jornada, por caminos revirados, sendas entre bosques de eucaliptus y zonas rápidas permitió superar Santiago de Compostela para llegar a Finisterre, el ex fin del mundo conocido. El trayecto por carretera entre Santiago de Compostela y Finisterre deparó la única incidencia técnica de todo el viaje: un pinchazo en el neumático trasero de una de las motos. Resulta paradójico que tras más de 800 km por caminos de tierra sea precisamente el asfalto el que deteriore un neumático concebido para rodar en él…

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