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Probamos la Honda CB 1000R

[tab name=’Músculo con estilo’]

Hace apenas un año Honda decidió cambiar en profundidad el concepto de su naked de peso medio, la CB 600 F o como se la conoce fuera de nuestras fronteras, la Hornet 600. Ahora le ha llegado el turno a la maxi-naked de la marca, la CB 900 F, que en este proceso de transición a la "modernidad" pierde su denominación Hornet, su apellido F y su cilindrada para ganar una imagen mucho más impactante y atrevida, un apellido R y 100 cc más para su mecánica. No está mal el cambio, ¿verdad?

Por cierto, el planteamiento de la nueva CB 1000 R rompe con la estética de la vieja 900 y por supuesto se aleja años luz de la línea clásica de la CB 1000, adentrándose en un terreno mucho más vanguardista y sofisticado. Una auténtica streetfighter del siglo XXI.

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    La marca del ala dorada no ha descuidado ningún detalle, empleándose a fondo en el desarrollo de esta nueva gran naked; para ello ha diseñado una parte ciclo compacta y ágil, un motor musculoso y una estética impactante que conjuga una fina elegacia con la agresividad característica de una mil desnuda.

    Sólo hay que echar un vistazo para comprender que la CB 1000R explora nuevos caminos dentro de la gama Honda, transformándose en una presencia casi salvaje, marcada por una acertada combinación de angulosas aristas y volumen general compacto, tanto que una rápida mirada no bastará para situarnos en la órbita del segmento de un litro de cilindrada.

    A simple vista se asemaja más a una moderna seiscientos que no a la habitual y voluminosa mil de siempre. Este efecto óptico se consigue mediante un diseño de líneas concentradas, sobre todo en la mitad anterior del nuevo modelo, donde se erige en protagonista su óptica delantera. Aquí una escueta mascarilla rodea al nuevo faro multi-reflector, de formato triangular y aspecto casi amenazador. Un rostro realmente singular que integra una redonda luz de posición formada por leds en su parte inferior.

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    [tab name=’Más que una cara bonita’]

    Tras ese rostro carismático se descubre un completo y personal tablero de instrumentos totalmente digital, distribuido en tres pantallas LCD que contienen toda la información generada por la CB 100R. En el triplete informativo destaca un tacómetro que se extiende por toda la parte superior del cuadro y muestra el número de revoluciones mediante una barra de segmentos que llega hasta las 12.000 revoluciones. En las otras dos pantallas pueden observarse los datos habituales, temperatura, kilómetros, nivel gasolina… siempre con un agradable fondo de iluminación azul.

    Un poco más atrás, el ancho manillar de tubo deja paso a un conjunto formado por el anguloso depósito – encajado en su parte final en un detalle plástico que realza sus formas -, un asiento que se eleva 828 mm. del asfalto marcando dos espacios bien diferenciados y un afilado colín, rematado por una discreta óptica trasera formada por leds, contribuyendo poderosamente a la nueva imagen de la maxi-naked.

    Asimismo hay pequeños detalles que terminan de reafirmar su carácter vanguardista, como las tapas de la culata o el alternador acabadas en ligero magnesio, o la tornillería niquelada que rodea el perímetro de las tapas laterales del motor. Incluso los intermitentes con su tulipa ahumada y sus bombillas naranjas aportan un granito de arena.

    Pero dejemos ya de lado la imagen de la CB, que al fin y al cabo la puedes ver, mirar y repasar tanto como quieras en las fotos, y centremos la atención en aspectos algo menos obvios.

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    [tab name=’Núcleo central’]

    En cuanto a su corazoncito, la planta motriz escogida para impulsar semejante maxi-naked tiene un origen igualmente brillante ya que es una herencia directa del utilizado por la CBR 1000 RR Fireblade en su versión 2007.

    Recordemos aunque sea por encima cómo era aquel motor. Se trataba y se trata, de un compacto y potente cuatro en línea de 998 cc, con refrigeración líquida, alimentado por un sistema de inyección con mariposas de 36 mm. y culata de doble árbol y 16 válvulas. Más detalles; dispone de embrague multidisco en baño de aceite y mando hidráulico además de un cambio de seis velocidades.

    Sin embargo los ingenieros de Honda no querían casi 180 CV para una moto sin carenado, de modo que pusieron todo su empeño en reeducar las caballerizas del tetracilíndrico japonés. En ese nuevo orden se ofrece un fuerte carácter en bajo y sobre todo, medio régimen, sin buscar una respuesta explosiva en la zona alta del cuentavueltas.

    El resultado es una cifra de potencia rebajada hasta los 125 CV respecto al motor de la Fireblade; por contra la curva de potencia se amplia de forma considerable hasta conseguir una entrega suave y lineal pero siempre rotunda.

    El "milagro" se ha obrado gracias al empleo de una válvula de control de entrada del aire (IACV) que minimiza las reacciones de par excesivas y los posibles "tirones" a baja velocidad.
    Por último y como podrás observar, el escape concentra la mayor parte de su peso bajo el motor. El catalizador se sitúa justo en esa posición en tanto que el silencioso asoma tras el eje del basculante, ajustándose al costado derecho gracias al empleo de un basculante monobrazo. Todo recogidito.

    Por cierto, el conjunto cumple sobradamente con la normativa Euro 3. Veamos ahora que ofrece la parte ciclo. En este apartado se ha trabajado alrededor de un idea fundamental, la centralización de masas. En consecuencia los componentes más pesados, motor, secciones principales del chasis y escape, se han situado tan cerca del centro de masas del vehículo como ha sido posible, mientras que los elementos más alejados se han aligerado al máximo. Lógico.

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    [tab name=’La espina central’]

    Bajo el depósito de la CB 100R se oculta un bastidor principal de tipo Mono- Backbone o viga central; una pieza fabricada en fundición de aluminio que utiliza el motor como elemento resistente y se compone de tres secciones soldadas entre sí.
    A este punto de partida se le suman unas suspensiones de calidad compuestas por una horquilla invertida de 43 mm. y tipo cartucho que proporciona un recorrido de 120 mm., y permite ajustar tanto la precarga como el hidráulico en compresión y extensión.

    En la parte trasera, se ha instalado un amortiguador Monoshock sobre el tremendo basculante monobrazo de fundición de aluminio. Este elemento cuenta con 10 posiciones de dureza de muelle y ajuste de extensión y proporciona 128 mm. de recorrido.

    Por último, el conjunto de componentes que forman el tren de rodaje también ha sido cuidado al detalle. Así podemos ver un equipo de frenos sin tacha, compuesto por un par de pinzas delanteras de anclaje radial con cuatro pistones que muerden discos flotantes de 310 mm. Mientras, en la parte trasera, se monta una compacta pinza de dos pistones que se encarga de detener un disco de 256 mm.

    De forma opcional puedes instalar un sistema ABS-Combinado en el que se conecta el pedal del freno trasero a la pinza trasera de dos pistones y al pistón central de su pinza delantera derecha. Un detalle a tener en cuenta si quieres ganar un plus de seguridad.

    Las llantas de aluminio son otro elemento característico de este modelo gracias a su espectacular y elegante diseño de 4 palos curvos, montando neumáticos de última generación en medidas 120/70-17" delante y 180/55-17" detrás.

    Y si como Honda piensa, decides personalizar tu CB, no tendrás que ir muy lejos para obtener material con qué completarla. La marca pone a tu disposición un completo catálogo de accesorios entre los que destacan una tapa para el asiento trasero a juego, un elegante asiento tapizado en Alcántara, tapas decorativas para el cárter, un adhesivo simil carbono para el tapón de gasolina, diferentes piezas en fibra de carbono, una alarma e incluso un sistema de descanso que protege contra la descarga de la batería.

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    [tab name=’Cantando bajo la lluvia’]

    Todo esto está muy bien pero seguro que hace rato te preguntas ¿cómo diantres va relamente esta gran naked? Pues lo cierto es que podemos contestar a esa pregunta sólo a medias, o dicho de otro modo, intuimos más que afirmamos las sensaciones que es capaz de transmitir. La razón no es otra que la desastrosa climatología que nos acompañó durante su prueba en los alrededres del espectacular lago de Como en Italia.

    La primera impresión es la de estar, casi, casi, ante una peso medio, no ante una máquina de un litro de cilindrada, debido a su reducido tamaño y su extrema compacidad. Eso sí sus formas cautivan al primer vistazo.

    Una vez sentado sobre ella se confirma esta impresión y se constata su excelente ergonomía, gracias a un asiento bajo y un eje manillar asiento/estriberas con posiciones muy estudiadas.

    En parado los kilos no son un problema y el radio de giro es bastante bueno, en tanto que el manillar ofrece un brazo de palanca realmente cómodo y efectivo. Quizás los retrovisores no acaba de ofrecer un campo de visión demasido claro ya que los hombros y los codos se empeñan en tapar la mitad de la panorámica trasera, pero éste no es un detalle insalvable.

    No obstante la verdadera satisfacción comienza cuando el motor cobra vida, es entonces cuando la CB empieza a regalarnos con una suavidad no exenta de contundencia que hace fácil lo más complicado. Con las carreteras inundadas y una pertinaz lluvía como compañía, el tetracilíndrico se mostro enérgico sin llegar a perder motricidad en ningún momento, gracias entre otras cosas, a que la conexión entre el gas y la rueda es directa y con un tacto exquisito.

    Además, los increíbles bajos y medios ayudan mucho a conducir bajo esas condiciones y la CB respondía en sexta y desde apenas 2.000 vueltas sin mostrar la más mínima duda o traqueteo; subía limpiamente de vueltas mostrando una progresión digna de elogio. Nada de sobresaltos, todo es finura y eficacia.

    En cuanto al bastidor y las suspensiones no hubo oportunidad de forzar el ritmo para comporbar su funcionamiento pero de todos modos, el tarado de serie parece firme sin caer en concesiones a la blandura, y el comportamiento de la monoviga es estable sin lugar a dudas. En los pocos kilómetros de curvas que pudios realizar con ella, la confianza fue total y absoluta, y podemos confirmar la nobleza del conjunto ciclístico, siempre protagonista en este tipo de circunstancias adversas.

    Seguramente por eso los frenos merecen un diez. Nunca es fácil mantener un ritmo elevado sobre mojado y menos cuando llega el momento de reducir la velocidad, sin embargo el conjunto de la CB ofrecía potencia sin llegar al bloqueo gracias a una progresividad y tacto excelentes.

    En definitiva, una gran naked en todos los sentidos que estará en los concesionarios a partir del mes de junio a un precio todavía por determinar.

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