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V4 Ferrari: La superbike virtual que prohibió Maranello

A finales de la década pasada un joven y talentoso diseñador industrial de Israel dejaba volar su imaginación y desarrollaba, al menos sobre el papel, un proyecto de superbike futurista inspirándose en el diseño y legado deportivo de la marca más emblemática del mundo de los autos deportivos, Ferrari.

A esta última, poco le importó la espectacularidad de las imágenes en render o el éxito, efímero, que tuvieron los diseños en internet, que llegaron incluso a aparecer en videojuegos en redes sociales.  Ya que no tardaron en activar su maquinaria legal para cortarle las alas al diseñador, Amir Glinik.

Poco tardo en eliminar los diseños de su web, sustituyéndolos por una nota aclaratoria que afirmaba que el proyecto y el uso de la marca registrada no contaba con autorización alguna por parte de Ferrari, y solicitando disculpas por ello.

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    Este solo era otro capítulo más de las costumbres de la marca italiana a la hora de salvaguardar su nombre e identidad de marca, que ya ha llevado a los tribunales a mas de uno.

    Como el empresario hostelero alemán, que también durante la década pasada, se le ocurrió realizar una reproducción de uno de los monoplazas rojos con el que Michael Schumacher había vencido el Campeonato del Mundo de Formula 1, tan solo para adornar su restaurante.

    De hecho, ya en los años cincuenta, Ferrari demandó a la fábrica milanesa Meccanica italiana Fratelli Ferrari, por emplear en su logo tan solo el apellido Ferrari, lo que hizo creer a muchos que la firma de Enzo Ferrari era la responsable del proyecto. Más tarde se vieron obligados a cambiar el nombre por Fratelli Ferrari.

    Pero al contrario que la maqueta del restaurador alemán, los renders del proyecto de Glinik han sobrevivido hasta nuestros días gracias a que están alojados en más de un servidor de internet, por lo que es fácil acceder a ellos desde una simple búsqueda de Google.

    La superbike de Glinik es ante todo un estudio de diseño, primando la estética sobre cualquier otra consideración, como se puede apreciar en las imágenes. Ruedas de un tamaño similar, carrocería de aspecto monobloque que se extiende desde el afilado frontal que hace de guardabarros delantero hasta las tapas traseras del colín, qeu esconden el sistema de escape, con salidas biseladas.

    El concepto técnico gira alrededor de un motor V4, situado retrasado y centrado, justo bajo el asiento del piloto. Un bloque basado estéticamente en los que emplea la división de deportivos de la firma italiana, sin olvidarse de las célebres tapas de las culatas en color rojo. Las que originaron en los años cincuenta una de las denominaciones más célebres de la marca, Testa rossa.

    El motor de gran tamaño ocupa casi todo el cuerpo de la V4 Ferrari, de muy baja altura, que se apoya detrás en un basculante de doble brazo mientras en la zona delantera parece carecer de suspensión. La parte ciclo la completan unos discos excéntricos anclados en las enormes llantas macizas de tres radios.

    La carrocería de la moto está dibujada en una sola pieza, sin duda una licencia artística tan efectista visualmente pero irrealizable industrialmente, sin mostrar una sola unión o franquicia. Lo que le da un aspecto muy llamativo y futurista.

    El color rojo lo invade todo, desde las tapas del basculante y horquilla hasta el último centímetro cuadrado de la carrocería, y uno de los únicos detalles en otro color son las características rejillas de entrada de aire, también de inspiración Ferrari, empleando unas lamas similares a las que puso de moda el Ferrari Testarossa de 1984.