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La polémica motocicleta más cara de la historia

Estos días atrás resumimos lo más destacado de la última subasta de Mecum Auctions en Las Vegas, donde la Cyclone Board Tracker, ex-McQueen, obtuvo el récord de puja más alta de la historia con sus 775.000 dólares. Incluso por encima de la Harley-Davidson Strap Tank, que se presentó con la etiqueta de ser la que iba a obtener ese efímero título.

Pero a pesar de que todos los medios hemos dado la puja de la amarilla Cyclone de 1915 como la más cara hasta la fecha, lo cierto es que ya hubo recientemente otra mucho mayor, concretamente de 1,7 millones de dólares. Nada menos que un millón más que la espectacular cifra obtenida por la Cyclone.

Ante la pregunta de por qué nadie la ha tenido en cuenta, la respuesta es bien sencilla.

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Porque a pesar de los casi 1,7 millones que alcanzó la icónica custom, lo cierto es que poco o nada se sabe del pujador, ni tan siquiera si finalmente llegó a abonar esa cantidad y hacerse finalmente con la moto, ya que las parte implicadas no se han pronunciado al respecto hasta el momento.

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Hasta el momento de la subasta, la supuesta última superviviente conocida de la película había sido certificada tanto por su anterior propietario y participante en la realización de la película, Dan Haggerty, como por el propio Peter Fonda, co-guionista y protagonista del film de 1969, pero sorpresivamente, en ese momento saltó a escena una segunda unidad, curiosamente también vendida y certificada como el único ejemplar por el propio Haggerty.

Al parecer, Haggerty había vendido dicha segunda unidad en 1996 mientras que el ejemplar sacado a subasta en 2014 lo había vendido 12 años antes. Para a principios de 2014 ser comprado por Michael Eisenberg, empresario inmobiliario y especialista en memorabilia de Hollywood, responsable de sacarla a subasta en ese momento.

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El propio Haggerty afirmaba que la primera, la vendida en 1996, no era original, a pesar de haberla certificado en su día de su puño y letra, a la misma vez que corroboraba que el ejemplar que se subastaba en ese momento había sido reconstruida por el mismo a partir de los restos que quedaron de una de las motos empleadas en el rodaje, al ser destruida grabando las escenas finales.

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Para enredar más la historia tras la subasta el propio Peter Fonda aseguró que la moto en cuestión no era una de las originales, alegando haber sido engañado por Haggerty, para ayudarle a venderla.

Una búsqueda concienzuda por la red nos da los pocos detalles que os hemos tratado de resumir, pero la localización actual de la moto así como de su actual propietario sigue siendo un misterio.