Un estudio de Fundación MAPFRE revela alarmantes datos sobre el consumo de drogas al volante

estudio-mapfreFundación MAFPRE lanzaba recientemente la campaña ‘Objetivo cero drogas al volante’, en un esfuerzo tanto por concienciar a los usuarios como por evitar determinadas conductas y hábitos al volante. El consumo de determinadas sustancias, sean prohibidas o no, tiene unos gravísimos efectos sobre la conducción y por tanto en la seguridad vial de todos los usuarios, sean conductores, pasajeros o peatones.

Lamentablemente provocan en numerosas ocasiones heridos y pérdida de vidas al volante, siendo una causa con un peso importante en la cifra anual de víctimas en nuestra red de carreteras. Cifras que si bien han ido disminuyendo en los últimos años, siguen siendo dignas de consideración, sobre todo cuando pensamos que esas actitudes y hábitos son fácilmente evitables, como conducir bajo efectos de sustancias ilegales.

Por esto, Fundación MAPFRE junto con la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) ha publicado el estudio “Conducción y drogas. Factores subyacentes a los comportamientos de riesgo”.

En este estudio podemos encontrar un interesante análisis sobre el comportamiento de los grupos de edad más jóvenes en situaciones que combinan la conducción con el consumo de sustancias expresamente prohibidas para tal tarea, como son el alcohol o los distintos tipos de drogas.

El estudio además realiza un magnífico muestreo estadístico de las propias percepciones de los conductores ante su comportamiento al volante y el del resto del conjunto de usuarios, con datos tan curiosos como que el 71,5 % de los conductores se considera ‘buen conductor’ y de hecho, el 62 %, se considera directamente mejor conductor que el resto de usuarios de la vía. Cifras que resultan de lo más curiosas y que probablemente todos en algún momento hayamos podido percibir al hablar con otros conductores.

Sin embargo, lejos de la propia curiosidad de ciertos aspectos de este estudio, las cifras más preocupantes son aquellas que se centran en el objeto del estudio, los jóvenes y la conducción bajo los efectos de alguna sustancia ilegal.

Aunque el estudio afirma que tan solo una parte de los participantes en el estudio son capaces de reconocer su propia participación o responsabilidad en conductas de este tipo, aun así, es alarmante la cantidad de jóvenes que no solo afirman que realizan este tipo de conductas, sino que además las consideran normales y lo que es peor, carentes de su riesgo real y evidente.

Concretamente, un 13,6 % de los jóvenes declara pensar que el consumo de alcohol tan solo aumenta levemente el riesgo al conducir, lo cual dramáticamente, es una percepción casi generalizada al respecto de que conducir y beber en determinados momentos como ‘salir de fiesta’ es algo inherente y lógico a ese tipo de situaciones.

Además, un altísimo porcentaje de los jóvenes encuestados, superior al 94,7 %, asegura que se encuentra debidamente informado sobre los riesgos de estas actitudes y su posible prevención, aunque las cifras que arroja este estudio muestra claramente una tendencia a ejecutar otro tipo de comportamientos en la práctica. Esto además demuestra no solo lo incoherente de este tipo de actitudes, sino que lamentablemente, es algo que está prácticamente normalizado.

De las conclusiones finales del estudio podemos señalar que entre las diversas razones que provocan este tipo de actitudes se encuentran percepciones tan simples como la falsa sensación de seguridad que tienen muchos conductores acerca de sus propias capacidades de conducción, ya que de por sí, la mayoría de los usuarios se consideran a sí mismos como buenos conductores.

La propia normalización del consumo de alcohol y estupefacientes en determinados ambientes o situaciones provoca que, a pesar de toda la información de la que dispone la sociedad en su conjunto hoy día, no se le dé realmente la importancia que tienen y sus posibles consecuencias, tanto a nivel de la salud física como de la seguridad vial.

En definitiva, este interesante estudio de Fundación MAPFRE saca a relucir de manera muy analítica el verdadero origen del peligro en la carretera: nuestro comportamiento y actitudes al volante que son las primeras causas de la inmensa mayoría de accidentes de tráfico. En nuestras manos y cabeza está la solución para conseguir el objetivo cero accidentes de tráfico.

Acompañando al estudio, Fundación MAPFRE también ha realizado un vídeo que nos muestra las irresponsabilidades que muchos repiten día tras día, poniendo en juego su vida a diario. Con él se pretende transmitir que la asunción de estos riesgos, ya sea por descuido o desconocimiento, puede causar la muerte.

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